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¿Cable o WiFi?: ventajas e inconvenientes de ambas conexiones a Internet

Las conexiones a Internet vivieron una auténtica revolución en el año 2000 con el nacimiento del estándar 802.11b, una norma que marcó el nacimiento de lo que hoy conocemos popularmente como WiFi, y que ha vivido una profunda evolución durante los últimos años.

Lo que antes era una rareza hoy es una necesidad, algo indispensable. El WiFi nos permite conectarnos a Internet sin cables, y disfrutar de una buena experiencia siempre que nos encontremos a una distancia aceptable del router. Esto permite crear entornos multidispositivo de forma sencilla y representa un valor claro, tanto para los usuarios particulares como para pymes y profesionales independientes.

Para entenderlo basta con poner un ejemplo sencillo. Imagina un hogar tipo con cuatro personas, donde cada una de ellas tiene un smartphone y un portátil. Bien, ahora piensa en el caos que supondría tener que conectar todos esos dispositivos a Internet por cable. Terrible, ¿verdad? Pues ahí reside el gran valor del WiFi.

Su principal ventaja está clara, pero no es un sistema de conexión perfecto y presenta carencias importantes cuando lo comparamos con la clásica conexión cableada. En este artículo vamos a profundizar sobre esa cuestión para que descubráis qué tipo de conexión se ajusta mejor a vuestras necesidades.

Velocidad de la conexión a Internet

Cuando hablamos de la velocidad de la conexión a Internet nos referimos al servicio que tenemos contratado. Esta es la base que determinará el rendimiento de nuestra conexión a Internet, lo que significa que si tenemos contratada una velocidad muy baja no importará si utilizamos una conexión inalámbrica o cableada, nuestra única opción será contactar directamente con el proveedor y elegir una tarifa superior.

De nada nos servirá tener un router de última generación con WiFi AC capaz de alcanzar velocidades máximas de transferencia de 1.733 Mbps si nuestra conexión a Internet no está a la altura, y lo mismo ocurrirá aunque utilicemos una conexión cableada Gigabit Ethernet (1 Gbps).

Latencia: un problema a tener en cuenta

La latencia es lo que conocemos popularmente como “ping” o “lag”. Se produce por retrasos o pérdidas de paquetes en las comunicaciones bilaterales que se generan entre nuestro sistema y el servidor de destino con el que conectamos cuando navegamos por Internet, jugamos online o accedemos a algún servicio en línea.

Normalmente las conexiones WiFi son más propensas a sufrir este tipo de problema, así que si tenemos pensado reproducir contenidos multimedia en alta resolución o jugar online lo mejor es que utilicemos conexiones cableadas.

Es importante recordar que la latencia puede verse agravada cuando utilizamos muchos dispositivos conectados a Internet al mismo tiempo, y también por problemas ajenos a nuestra conexión, como por ejemplo fallos en el servidor de destino o por problemas en el servicio que ofrece nuestro proveedor.

Interferencias: así afectan a tu conexión

Las conexiones inalámbricas y las cableadas pueden sufrir interferencias que afectan a la estabilidad y a la calidad de la señal. Sin embargo, tienen un mayor impacto en las conexiones WiFi, ya que pueden verse afectadas por los electrodomésticos, por otros dispositivos inalámbricos y también por la presencia de muros y puertas.

Nuestra conexión inalámbrica comparte banda con las conexiones de otras personas y con otros dispositivos y electrodomésticos, y como dijimos también tiene que hacer frente a los obstáculos que encuentra en nuestro hogar, y con las distancias y sus límites de alcance. Todos esos elementos pueden hacer que la calidad y la estabilidad de la señal sea muy baja en zonas concretas, y que por tanto no podamos disfrutar de una buena experiencia de uso en ellas.

¿Qué ventajas y desventajas ofrecen?

Esta exposición nos ha dado la base que necesitamos para entender mejor los pros y los contras de las conexiones inalámbricas y cableadas, que os dejamos a como conclusión final para cerrar el artículo.

Ventajas de las conexiones WiFi:

  • Simplifican la creación de entornos multidispositivo.
  • Podemos cubrir grandes espacios sin cables.
  • Nos permite movernos libremente.
  • Buen rendimiento bajo el estándar WiFi AC.

Desventajas de las conexiones WiFi:

  • Menor velocidad real que las conexiones cableadas.
  • Susceptibles a las interferencias, mayor latencia.
  • El rendimiento pueden variar mucho en función de la distancia y los obstáculos.

Ventajas de las conexiones cableadas:

  • Ofrecen un alto rendimiento (hasta 10 Gbps).
  • Mayor estabilidad, menor latencia y señal más limpia.
  • Más seguro y fiable.

Desventajas de las conexiones cableadas:

  • Complica y encarece la creación de entornos multidispositivo.
  • Su alcance es limitado y no siempre es viable utilizarlo.