El mundo del software libre vive una paradoja inesperada: Ubuntu, la distribución más popular de Linux, está experimentando un crecimiento explosivo dentro de Windows 10 y 11 gracias al Subsistema de Windows para Linux (WSL).
Según Jon Seager, vicepresidente de Ingeniería en Canonical, el número de usuarios que ejecutan Ubuntu sobre WSL está aumentando a un ritmo mucho mayor que quienes lo instalan como sistema operativo principal en sus PCs. Esto significa que, en poco tiempo, habrá más personas utilizando Ubuntu dentro de Windows que fuera de él.
La razón es clara: WSL permite a los desarrolladores ejecutar herramientas, comandos y aplicaciones de Linux directamente en Windows, sin necesidad de cambiar de sistema. Para quienes trabajan en inteligencia artificial, machine learning o desarrollo avanzado, esta integración es un puente perfecto entre la flexibilidad de Linux y la compatibilidad empresarial de Windows.
Además, Canonical ha fortalecido la compatibilidad de Ubuntu con hardware de Nvidia, AMD e Intel, asegurando soporte desde el primer día para nuevas CPU y GPU. Esto convierte a Ubuntu en una opción confiable tanto en su versión nativa como en WSL.
La paradoja es que Microsoft, al crear WSL, ha impulsado la adopción de Linux dentro de su propio ecosistema, lo que algunos analistas consideran un “tiro en el pie”. Sin embargo, para los usuarios, el resultado es positivo: más accesibilidad, más opciones y un entorno híbrido que combina lo mejor de ambos mundos.
En definitiva, Ubuntu no solo sigue siendo el referente del software libre, sino que ahora también se posiciona como la herramienta más usada dentro de Windows, redefiniendo el futuro de la relación entre ambos sistemas operativos.
Fuente: ComputerHoy

